Acoso sexual en el trabajo y acoso por razón de sexo

Constituye acoso sexual cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular, cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

Se considera acoso por razón de sexo cualquier comportamiento realizado en función del sexo de una persona, con el propósito o el efecto de atentar contra su dignidad y crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

Expresamente, se señala que ambos supuestos se consideran discriminatorios en cualquier caso.

También constituye un acto de discriminación por razón de sexo condicionar un derecho o una expectativa de derecho a la aceptación de una situación constitutiva de acoso sexual o de acoso por razón de sexo.

Además, la situación de acoso crea un entorno laboral intimidatorio, hostil y humillante para quien los sufre y puede afectar a la seguridad, salud y a la integridad física y moral del trabajador. En este sentido, el empresario está obligado a adoptar medidas para prevenir los riesgos .

Para que el acoso sexual ambiental sea constitucionalmente recusable ha de exteriorizarse mediante un comportamiento físico o verbal, indeseado para su destinatario y de tal gravedad que cree un clima laboral radicalmente odioso e ingrato. Por su parte, la víctima debe protestar de modo expreso, unívoco e inteligible aunque no se requiere necesariamente que lo haga explícitamente

STS Tribunal Consitucional: 224/1999 y 136/2001.