Consulta: Cómo actuar ante un despido verbal

Hola, me llamo Maria; y trabajo como “vendedora” en una tienda textil en Madrid. Hace dos días la dueña de la tienda me despidió de forma verbal, diciéndome textualmente: “que no atendía bien al publico ….. que la gestoría se pondría en contacto conmigo para abonarme la última nómina y la liquidación … y que recogiera mis cosas, y que no se me ocurriera de volver a entrar a su tienda”.

Tengo que expresarle que nunca he recibido ninguna queja por parte de ningún cliente, y aun menos de mi jefa.

Que puedo hacer?

 

Según se deduce de su consulta, consideramos que se encuentra en un supuesto de despido improcedente, para el cual tiene el plazo de 20 días hábiles para denunciarlo –desde la fecha de notificación o desde la fecha de cese-. Además tendría que verificar si el importe de la liquidación es el correcto (en caso negativo, lógicamente también podría reclamar).

PERO TENEMOS QUE HACER LAS SIGUIENTES PRECISIONES:

El despido verbal supone un incumplimiento de la forma escrita exigida para su notificación al trabajador. Que tiene derecho a conocer los hechos que lo motivan y la fecha de efectos, para su posible impugnación judicial.

El trabajador que alegue haber sido objeto de un despido verbal tiene la carga de acreditarlo . De manera que no es posible argumentar que la empresa tiene una mayor facilidad y disponibilidad probatoria , pues supondría además probar un hecho negativo. En estos casos el trabajador supuestamente despedido puede perfectamente dirigirse al empresario, por escrito o de palabra, acompañado de testigos  requiriéndole para que le admita al trabajo o confirme el despido (TS 19-12-11,  TSJ País Vasco 16-5-00,). También puede enviar un telegrama  o un burofax  inmediatamente después del despido para que la empresa se pronuncie sobre si mantiene la decisión del despido verbal. Se trata de confirmar el acto del despido verbal que tuvo lugar sin presencia de testigos y posibilitar su demostración en juicio.

El problema fundamental  es situar claramente en el tiempo la decisión resolutoria de la empresa y, en su caso, de la inactividad impugnatoria del trabajador, pues también a estos despidos se aplica el plazo  de caducidad común para reclamar  y es preciso evitar situaciones de inseguridad jurídica.

En definitiva, se precisa una reacción clara e inmediata del trabajador en contra del despido verbal, no bastando el hecho de la presentación de la papeleta de conciliación en plazo para presumir que es cierta la alegación de su existencia (TSJ Cataluña 14-7-09,).