la embriaguez y toxicomanía como causa de despido disciplinario

El artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, que bajo el titulo de “despido disciplinario”, en su apartado 2 f), considera incumplimientos contractuales,  la embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo.

Para que la embriaguez o toxicomanía sean causas de despido, han de ser habituales  y repercutir negativamente  en el trabajo. Si bien se ha considerado que en los supuestos de actividad productiva peligrosa, las normas sectoriales pueden prever la existencia de falta muy grave por la embriaguez grave, sin necesidad de exigir su habitualidad, en la medida en que se constate que tal embriaguez afecta a la prevención de accidentes (TSJ Cataluña 12-5-09,).

Puede ser causa de despido disciplinario la toxicomanía que repercute negativamente en el trabajo. De manera que sólo cuando se acredita tal incidencia negativa en el ejercicio de sus funciones, o profesión habitual, cabría el despido disciplinario que no procede cuando la toxicomanía sólo incide en su ámbito personal o privado (TSJ Burgos 16-7-12).

 Volvemos a recalcar que No  es causa de despido  la embriaguez si no es reiterada (TS 1-7-88; TSJ Asturias 6-5-94; TSJ Madrid 28-2-07, ); el hallarse el trabajador en posesión de drogas para su consumo propio, cuando no afecta de forma trascendente y directa al orden laboral (TSJ Madrid 13-2-91, ; TSJ Málaga 7-10-93, ); incluso cuando la tiene en lugar de trabajo si no se acredita ni el consumo habitual por parte del trabajador, ni tampoco que traficara con ellas en la empresa, ni que se generara pérdida de prestigio profesional o una repercusión negativa sobre la clientela de la empresa (TSJ Cataluña 14-10-10, ); en sentido contrario se consideró procedente el despido de quien guardaba en la empresa una cantidad importante de droga, sin necesidad de acreditar incidencia negativa en su actividad profesional (TSJ Cantabria 25-2-00).